sábado 4 de julio de 2009

El dolor a través de Lucio Fontana


Supe que podía existir el dolor y construí mi contorno. He trabajado para crear testimonio, para separar las generaciones, para la mentira. Supe que podía existir el dolor y construí mi contorno, supe que podías existir y que mi unidad sería necesaria para ello, sería necesaria para tu existencia, todos los nombres de los enemigos serían necesarios, la tasación del deseo, la cifra en las manos. Durante años he trabajado para la suficiencia de mi visión, para la invocación de todo lo que pudiera delatarme, el recorrido mínimo, la mentira. Supe que podías existir y si existías podía existir el dolor, podía existir la herida, el extrañamiento. Mi contorno era necesario, los nombres de los enemigos eran necesarios, era necesario para que tú pudieras existir, para que tú pudieras tocarme y herirme, y yo supe que tú podías existir, supe que podía existir el dolor y construí mi contorno, me construí. En la disolución, en el acto reflejo, tú no podías existir, y yo quería tu existencia, quería tu contacto, el dolor, el extrañamiento. Separé las generaciones y fui la mentira para que tú pudieras tocarme, para sentirte. He trabajado en el testimonio de la visión, el testimonio de la preferencia, para que tú lo desmoronaras, pronuncié los nombres de todos los enemigos para que tú me estremecieras. Supe que podía existir el dolor, supe que podías existir y propicié mi asombro, propicié el extrañamiento, el dolor y el desplazamiento del dolor, construí mi contorno.

28 comentarios:

ana dijo...

En ocasiones pienso que se me puede aplicar cierto rasgo borgiano. Se suele decir que a Borges las ideas, las teorías y sistemas filosóficos, le interesaban más por la estética y maravilla que encerraban que por su verdad. A mí hay ideas que me interesan no por su verdad -no sé qué es la verdad, si se puede hablar de verdad al mirar un árbol o el rostro de una persona, y creo que hay situaciones en la que no tiene ningún sentido hablar de verdad o mentira- sino que las ideas me interesan por el asombro que ocasionan, por el deslumbramiento de la paradoja y por la posibilidad de abrir otras perspectivas.

raúl quinto dijo...

la entrada amenazada ya está aquí. y como casi siempre es un disparo certero. lo paradójico nos va tallando, qué somos si no nuestras contradicciones. toda una vida para forjar un carácter, unos principios, y en un segundo dejamos de serlo o descubrimos que somos otra cosa, pero sin dejar de ser lo que creímos ser. Es dificultoso, sí, pero es la vida con los ojos abiertos.

un beso davidiano.

raúl quinto dijo...

y el cuadro de fontana es brutal, rojo absoluto atravesado por la grieta, me encanta.

Stalker dijo...

Para leer y degustar a sorbos lentos...

Es curioso porque he leído el texto varias veces y me invita a repetirlo, como un bucle. No pretendo horadar su sentido, sino dejarme atrapar en el bucle. Cuando te dejas mecer, así, el texto empieza a cuidar de ti: me cuida como si yo fuera un animal enfermo. Enfermo de des-posesión. Tu texto atempera mi intemperie y me procura un tiempo. Me enseña a estar y dejarme empapar por ese extrañamiento e intemperie.

Respecto a lo otro, tienes razón: ¿qué es la verdad, qué es la mentira? Oscila demasiado en función del código ético que adoptemos y de lo empañados que estén nuestros instrumentos para leer el mundo. Sería necesario un ojo que adopte un filtro distinto para que cada objeto o situación específicos, que se informe o cobre forma en cada visión y lea el mundo como si fuera nuevo cada vez.

Pero el asombro siempre. Y el punto de fuga. Y no comprender plenamente, porque la plena comprensión y lucidez quizá nos impide trazar esa perspectiva...

La espera de tu entrada ha merecido la pena.

Empiezas a estar en un nivel estratosférico, pequeña osa.

Abrazos

ana dijo...

Raúl o David :)

sí que es increíble el cuadro de Fontana, sí. A mí me impresionaron mucho sus cuadros cuando los vi en el Reina Sofía hace unos años, pues no conocía nada de este pintosr Esos colores tan llamativos -recuerdo uno azul intensísimo- y la hendidura que quiebra esa intensidad tan extrama.

yo quise jugar con una idea paradójica, la idea de que para que un otro nos impactara era necesario el establecimiento de un yo férreo. el tú no puede tocarnos si el yo no existe. pero claro, lo que hace el tú precisamente es desmoronar el yo.

un beso. por cierto ayer me acordé de ti porque gané varios set en la playa, jeje, me alegró comprobar que el tenis con mi mano zurda no se me da tan mal como otros juegos ;)

ana dijo...

Stalker,

me alegra crear un lugar donde puedas estar, me alegra que mis textos te lleguen pues te considero un lector muy especial y descentralizado.

en cuanto a la espera, siento si últimamente voy tan lenta con las entradas. ya no me pasa como antes, y es que no me conformo con cualquier idea, sino que intento que las entradas sean sobre algo que a mí realmente me supone una innovación e indagación, un texto que a mí mínimamente me satisfaga. pienso que si no doy algo que yo piense que merece la pena ofrecer es mejor no ofrecerlo.

uy, pero no creo estar en otro nivel estratosférico, para nada, estoy muy aquí. imagínate a ana con el libro fucsia de celan bajando a la playa, pues eso, muy cercana :)

un beso fuerte, osito. me gusta que te acordaras de mí anoche y me recordaras que tenía por ahí desde hace unos días guardado en mi pen una entrada para poner en el blog

raúl quinto dijo...

estratosférico? yo creo que no, es algo más intracutáneo, entrañante, vas tocando las teclas que mueven los hilos que tenemos dentro y que se oxida.

espero que entrenes al billar al menos seis horas al día y que alguna de esas incordiantes piedras de tu playa te recuerden a mí.


y por otro lado, celebro tu devoción por el arte abstracto, hace de ti una ana estratosférica, ahora sí. ;)

Stalker dijo...

Raúl:

por estratosférico no me refería necesariamente a las alturas. Es una palabra mal elegida. Pero lo estratosférico, lo inalcanzable, puede ser precisamente lo subcutáneo imponderable, lo irrastreable recóndito.

Ana: también se puede estar aquí y ser inasible, indefinible, inclasificable: maleable y polimorfa, como tu escritura. Para mí estratosférico significa, en realidad, que escapa a moldes, que no se amolda. Y como no se amolda, provoca rozaduras, cosa que agradezco mucho.

Abrazos

Portinari dijo...

Me gusta la idea que alcanza el texto; esa paradoja polimorfa que se aisla tras nuestra piel.
El dolor sólo persona una de tantas otras ideas que realizan la misma operación en nosotros.

Lo que más me gusta creo, de todo lo que ya me gustaba en principio, es esa idea de dar rienda suelta al dolor, personas al "tú" y derrumbar al "yo" cuando el otro nos entra y perfila...

Me ha gustado mucho el texto Ana.
¿Qué tal esas vacaciones? parece que con Celan al hombro ;)

MARIEL MANRIQUE dijo...

Ana, aquí estoy sin temer a Virginia Woolf vía el puente de plata de Stalker, Búfalo en jefe de la cueva de los topos. Quedé atrapada en tu escritura como en una cinta de Moebius. Tu escritura me envuelve y, simultáneamente, debo volver a ella, capa tras capa, de arriba hacia abajo, en vertical. Y la maravilla es que no piso el fondo.

La grieta en la corteza de tu anterior entrada es hermana del tajo de Fontana que colgaste en la última. Esa hendidura ambivalente (sutil, bestial, delicada, sexual) que elegiste para mostrar cómo armarse para recibir al otro.

Te seguiré leyendo.

Besos desde el sur bien al sur (donde nació Fontana).

Stalker dijo...

Mariel:

te sugerí que pasaras por aquí porque no podías perderte a Ana, simplemente. Creo que vais a hacer muy buenas migas.

Confieso que me gusta lo de "búfalo en jefe", incluida la connotación leve y tiernamente castrense. Un ejército de búfalos que conquisten el mundo: máxima ambición de este tronco consumido.

Abrazos

MARIEL MANRIQUE dijo...

Un Búfalo en jefe es siempre necesario y verdaderamente a Ana no hay que perdérsela.

ana dijo...

raúl, intracutáneo, extrañante... eso me gusta. el arte abstracto para mí tiene mucho de extrañante.

las piedras harán que me acuerde de ti, pero también la arena (ahora mismo estoy en málaga, donde la playa de piedras sexitana ha sido cambiada por una palaya de arena, para alegría de mis pies). yo por mi parte espero recordarte a la sal del mar :)

un beso.

ana dijo...

stalker, me gusta lo de extrañante que me dice raúl, y también lo que me dices tú, lo de que no se amolda. alguna vez me han dicho que tengo muchas capas, también que soy compleja, y mi familia desde siempre (desde que yo tuviera unos pocos años) que era rara. quizá todas estas cosas tengan alguna relación, sean distintas formas de decir lo mismo.

un beso.

ana dijo...

me alegra mucho que te guste el texto, portinari.

de momento las vacaciones van muy bien, con celan, viendo mucho y buen cine, con la cercanía. a finales de mes tiro para el norte de españa, de santander a gijón, ya te contaré.

un beso, y espero que tus vacaciones también vayan bien.

ana dijo...

bienvenida, mariel, me encanta tenerte aquí, tener tu mirada tan especial y certera, tan sensible y minuciosa. y que stalker, el búfalo jefe o el oso jefe, te haya recomendado el sitio también me agrada especialmente -me impresiona que stalker recomiende mi blog, sé que no es la primera vez que ha guiado hasta aquí a diversos lectores cuya lectura que realizan de mis textos me fascina.

un beso.

raúl quinto dijo...

ana,

no dije extrañante sino entrañante. Tus textos extrañan, es cierto, pero para mí su cualidad más certera es que acaban leyéndose y desenvolviéndose desde dentro de uno, en la entraña. pero vamos, que ya está bien de piropos, niña. hoy tengo cita con un federer playero...

Stalker dijo...

Ana:

no hago nada que tenga mérito. Tu blog y tú os merecéis lo mejor. Yo creí en ti desde el principio y trato de contagiar ese entusiasmo.

Mantendré la entrada "El pánico" hasta que puedas oír el audio y dejar un comentario. No me quiero perder ese comentario... :)

abrazos

rubén m. dijo...

Qué alegría topar con un nuevo texto aquí... pero por desgracia no tengo el tiempo que se merece para leerlo y comentarlo con delectación. Prometo solucionarlo en unas semanas. Adelanto que me ha gustado, y mucho, aunque eso no es una novedad.

un abrazo desde Bilbao

ana dijo...

Rubén,

qué alegría topar contigo aquí. espero que disfrutes de tu viaje, a mí el guggemheim (lo habré escrito bien?) me decepcióno un poco, pero es porque esperaba encontrarme con cuadros de kiefer, pero no los tenían puestos, aunque vi una exposición de juan muñoz que me gustó muchísimo.

un beso desde granada.

Lola Torres Bañuls dijo...

Buenisssssimmmmoooo.
Me encanta.
No sé decir más.

Un abrazo Ana.

ana dijo...

gracias, lola. yo tampoco sé decir más, y es estupendo cuando a veces sucede esto: no saber decir más.

un beso y bienvenida aquí siempre que gustes.

MARIEL MANRIQUE dijo...

Ana, volví a leer tu texto. Se me ocurre que los curadores de los museos debieran exhibir los cuadros con textos al pie. Pero no con las consabidos textos que datan la obra o intentan explicarla, sino con textos como el tuyo. Dialoga con el tajo de Fontana y es, como ese tajo, ambivalente. En la misma lectura es una descripción de la preparación para el amor o para la guerra (¿o serán sinónimos, Ana?). Me gusta que repitas líneas, como un mantra. Acá resuenan como una plegaria para darse fuerzas. ¿Podrá desplazarse el tajo del dolor y asumir otra forma? ¿Podrá correrse de ese centro brutalmente abierto, cicatrizar y alojarse en alguna zona dentro del contorno donde ya no duela? Una zona hecha de necesaria indagación y posterior olvido, donde el dolor se ponga a dormir. Desplazar el tajo del centro como estrategia de supervivencia. El "desplazamiento del dolor" aparece al final de tu texto, de tu poema en prosa. Irrumpe como una esperanza. Besos, Ana.

ana dijo...

Mariel, gracias por volver a leer mi texto.

Qué ilusión me haría que mis textos fueran acompañando a cuadros abstractos en los museos! A mí el arte abstracto me ha enseñado una nueva forma de mirar, y me alegra pensar que esa enseñanza se ha aplicado a la escritura o a mi forma de sentir.

La guerra y el amor... en cierto nivel sí que pienso que se equivalen, creo que la destrucción y el amor son lo mismo, en cuanto el amor supone una recepción del otro, un mezclarse en el otro, y por tanto una disolución del yo, una destrucción del yo. Esta idea se encuentra por ejemplo en la poesía mística, ese "Amado con amada, amada en el Amado transformada".

Intento crear esperanza, o más que esperanza, como yo prefiero decirlo y ya he dicho por aquí y allá (lo siento si me repito), abrir posibilidades, multiplicar los caminos, plantear diversas estrategias. Por otro lado, me molestan las afirmaciones del tipo "la vida es tal" o "el ser humano es cual", sobre todo cuando todo se limita a decir que la vida es una mierda y el ser humano más mierda todavía. Tampoco es que piense que la vida y el ser humano sean maravillosos (de hecho oír esto también me molesta, sobre todo si quien me lo dice es un anuncio de Coca Cola) pero creo que hay muchas miradas, matices y acciones, y que las manos pueden acariciar y matar pero también pueden estar mojadas de agua o contener hormigas y arañazos, de hecho ayer mismo estando en el parque se me subieron varias hormigas a la mano, por no hablar de los arañazos que me hace el gato.

Un abrazo a ti, Mariel.

MARIEL dijo...

Sí, Ana. Y las manos pueden temblar, protegerse del mundo o desafiar al invierno desde los bolsillos, empujar llaves en distintas cerraduras (para robar, para volver a casa, para despedirse de ella), descansar sobre el pecho cuando una se acuesta, entrelazadas, subiendo y bajando imperceptiblemente al ritmo de la respiración, o simplemente descansar y no hacer nada. Hay matices en lo que escribís. Capas y capas. Tu mano con hormigas y arañazos de gato es una obra abstracta donde comulgan dos reinos. Voy recorriendo tu casa, leyéndote. Te tomo esa mano, habitada.

rubén m. dijo...

Al fin tengo algo de tiempo -poco, hoy- para comentar algo. Al releer este texto ahora con más calma quería destacar algo que ya se ha dicho por aquí pero yo no había mencionado hasta ahora, que es la integración entre el lenguaje y la imagen.

En este caso el tajo de Fontana -increíble cuadro- da una sensación aún más física a ese asedio al concepto del dolor, que tal como lo he leído se puede considerar un canto al otro, a la alteridad, al igual que muchos de tus textos. El dolor es necesario para construir el contorno y el contorno para que exista el otro y el extrañamiento que le da existencia. Ya te dije que había en tus escritos muchas ideas que a mí también me preocupan o obsesionan y de nuevo recuerdo el tema del intruso en Nancy. También la grieta de Fontana y la ostinación de tu lenguaje, cuyas repeticiones no hacen sino precisamente "crear contorno" -dos palabras o sintagmas escritos varias veces no dicen lo mismo, aquí no-, me traen la definición de Lacan de "lo Real (=el trauma, el dolor) es una roca", la ostinación del texto hace de él una piedra, una roca, pero en ella hay filtraciones y hendiduras por donde se filtra la posibilidad del deseo y la existencia.

ana dijo...

Rubén,

cada vez que relacionáis mis textos con la imagen que los acompaña yo siento un placer inmenso, de veras, me encanta conseguir crear esas conexión entre la imagen y las ideas del texto, por eso casi siempre el título de los textos hace referencia a la imagen, porque yo sí veo esa conexión pero siempre me pregunto si las otras personas lo ven o si sólo lo veo yo.

"dos palabras o sintagmas escritos varias veces no dicen lo mismo" me gusta esto que dice porque esto invalida los dicccionarios, invalida la rigidez de los diccionarios, el afán de definir los diccionarios, y establece que una palabra sólo significa en cuanto su posición en el texto, en cuanto lo que ha sido dicho anteriormente e incluso lo que se va a decir a continuación. Esto hace que palabras que podríamos consideras semánticamente negativas no lo sean según el lugar que ocupen en un texto.

Un abrazo, Rubén, y gracias por molestarte en volver a mi texto, en volver a leerlo.

rubén m. dijo...

No es ninguna molestia, Ana, sino un placer. Tu reflexión creo que es muy acertada, me gusta pensar que la gente como nosotros fue hecha para invalidar los diccionarios, o al menos para vivir intentándolo...

un abrazo