domingo 25 de octubre de 2009

otro lugar

Por diversos motivos, todos ellos buenos y constructivos motivos, he decidido cerrar este blog. Quería agradeceros a los que habéis estado aquí, leyéndome, porque he aprendido mucho de vuestros comentarios, pero sobre todo porque os he podido conocer. De todas formas esto no es una despedida real, en el sentido de que yo no me voy a ningún sitio, seguiré leyendo vuestros blog y también he abierto otro blog. La dirección del nuevo blog es http://lamanzanaenlaoscuridad.blogspot.com/, la diferencia fundamental entre el nuevo blog y éste es que las entradas del nuevo blog no van a consistir en mis textos “propios” (todo lo propio que pueda ser un texto), sino que será un blog donde yo os exponga la música, la poesía o la pintura que voy encontrando, quizá acompañado de un pequeño comentario al respecto. Me hará feliz compartir mis placeres o aprendizajes con vosotros, es lo que ahora necesito, y por eso tenía que abrir un nuevo espacio, crear un nuevo lugar.

Un abrazo fuerte a todos y gracias.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Manuel Millares. Materiales.


Necesitaba la manipulación de los materiales para deducir, necesitaba la inferioridad para poder argumentar, necesitaba el uso, el procedimiento, sostener un clavo entre mis dedos, depositar el clavo en la estantería, acercar el clavo a los libros de la estantería, la manipulación de la superficie, la manipulación de mis dedos que ya no son sólo mis dedos sino mis dedos y el clavo, la manipulación de la estantería que ya no es sólo la estantería, la manipulación y entonces el contacto, deducir la indignidad y el calor, ser indigna, sentir calor. Necesitaba la manipulación de los materiales para obtener la lógica de la estructura, necesitaba el acto para poder concluir, la violencia para dar gracias, atar una cuerda a dos sillas, unir dos sillas con la cuerda, cortar la cuerda, las sillas no pueden amarse pero yo puedo hablar de las sillas, puedo deducir el habla, deducir la imprudencia aunque las sillas no se hallan amado, puedo deducir aunque las sillas tuvieran su propia finitud antes de la cuerda y antes de la cuerda cortada, puedo actuar con imprudencia y conclusión, actuar, la insistencia, lo manipulado, lo obligado. Necesitaba la preparación de los materiales para la evidencia, necesitaba el dominio para el agradecimiento, necesitaba la modificación, el uso, poner el clavo entre mis labios y la cuerda cortada entre mis pies, no aguardar, no pedir, un clavo nunca habría imaginado que estaría entre mis labios pero hay un clavo entre mis labios y deduzco, hay un clavo entre mis labios que modifica todo lo que ha sucedido hasta ahora, hay un clavo entre mis labios que establece la totalidad, la totalidad y el artificio, lo manipulado, lo incompleto, la persecución.

viernes 11 de septiembre de 2009

Roman Opalka. Nuestros pactos eran precisos.


Nuestros pactos eran precisos, numéricos, propios, el primero de nuestros pactos al que nos atrevimos a llamar nuestro primer pacto, el segundo de nuestros pactos al que no dudamos en llamar nuestro segundo pacto, el rigor de la experiencia, la fidelidad a la sucesión, el ser como ser comparado, la fracción. Habíamos aceptado que conocernos sería una distinción de partes, la separación entre el recuerdo y la espera, la numeración, el envejecimiento, comprendimos que vernos no sería vernos impunemente, la posición exacta de la figura sobre el plano, el primer pacto, el segundo pacto, el tercer pacto, el cuarto. La octava vez que te vi consistió en las siete veces anteriores que te había visto, yo había respirado un número determinado de veces cada vez que te veía, las siete veces que te había visto yo había respirado un número de veces, y aunque no sabía cuál era ese número ese número estaba ahí, el rigor del trastorno, el conocimiento de las distintas partes, las siete veces que nos habíamos visto, la octava vez que nos veíamos, el octavo pacto. Nuestras percepciones eran fraccionarias, divisibles, numéricas, nuestros pactos eran precisos, propios, nos conocíamos a través de números que omitíamos pero que estaban ahí, la posición exacta de la figura sobre el plano, el número determinado de veces que yo había respirado cada vez que te veía, el número determinado de veces que yo había decidido que no volvería a verte, la experiencia, el décimo pacto, el undécimo pacto, el duodécimo.

jueves 27 de agosto de 2009

Para que algo sucediera tenía que suceder dos veces


Para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, los sentidos como réplica y obsesión, la vida como simetría del cuerpo, la sexualidad como semejanza, para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, la simetría del cuerpo, la representación. Tu concepción sería efectiva únicamente cuando te concibiera dos veces, tu concepción sería efectiva únicamente en la bifurcación de los actos, mirar con un hijo tu imperativo, mirar con el otro hijo mi rostro, la realidad de mi hijo y mi acto quedaría demostrada por la existencia del otro hijo, por la imitación y la demora del acto. La descendencia fue posible a través de la simetría del cuerpo, el nacimiento fue posible a través de la simetría del cuerpo, la fertilidad de la equivalencia, la fertilidad de la obsesión, dos piernas, dos pechos, dos brazos, dos pulmones, el pensamiento fue posible a través del supuesto de un doble, a través de la implicatura de un doble, la implicatura de un doble y la descendencia, dos pulmones y la representación. Un brazo justificó la existencia del otro brazo, un pulmón confirmó la realidad del otro pulmón, un hijo vio al otro hijo, un hijo nació del otro hijo, para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, el regreso y la memoria, la estructura doble y obsesiva de la memoria, el miedo sagrado a la mutilación.

viernes 14 de agosto de 2009

Tomás de Aquino. El movimiento y el cuerpo



La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas 1) La primera y más clara es la que se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo saben los sentidos, que en este mundo hay movimiento. Tomás de Aquino

Las cosas existen porque existe el viento que las mueve.


Tu cuerpo no estaba en tu cuerpo, tu cuerpo estaba en el movimiento de tu cuerpo, por ello yo nunca deseé tu cuerpo sino el movimiento de tu cuerpo, el movimiento y la cantidad de tu cuerpo, el equilibrio excediéndose, la desapropiación de la sustancia, la muerte y la curva, el desprecio. Tu cuerpo no estaba en tu cuerpo ni en mi cuerpo, tu cuerpo estaba en el movimiento, en la cantidad, en el tiempo, tu ojo parpadeando porque puse arena en tu ojo, tu mano arrojando la piedra que te di, tu mano escribiendo mi nombre, la imprudencia, la curva, el deseo. Nunca deseé tu cuerpo porque tu cuerpo no estaba en tu cuerpo, tu cuerpo estaba en el movimiento de tu cuerpo, el movimiento de tu cuerpo y el deseo, el deseo poniendo arena en tu ojo, el deseo dándote una piedra, el deseo y el tiempo, la cantidad, la extensión. Deseé tu boca abriéndose y no tus palabras, tus brazos dirigiéndose hacia mí pero no tu llegada, deseé tu descomposición pero no tu acto, el movimiento de tu cuerpo pero no tu cuerpo, deseé el movimiento de tu cuerpo pero no deseé tu cuerpo ni mi cuerpo, no deseé nuestros cuerpos sino tu movimiento, la comprobación de la asimetría, la diversidad de los espacios. Tu cuerpo no estaba en tu cuerpo sino en el movimiento de tu cuerpo, tu cuerpo no estaba en mi cuerpo sino en el movimiento de tu cuerpo, por ello nunca deseé nuestros cuerpos sino el movimiento de tu cuerpo, por ello nunca deseé tu llegada sino tus brazos dirigiéndose hacia mí, la arena en tu ojo, la piedra lanzada, la desapropiación de la sustancia, el extremo de la duda.

domingo 12 de julio de 2009

Hallar una hendidura


Hallar una hendidura, hundir la mano en ella y multiplicar su fragilidad, multiplicar la fragilidad de la hendidura. Hallar una hendidura y hallar mis manos, la mano frágil que hundo en la hendidura, la mano que multiplica la fragilidad de la hendidura, la mano alcanzada y la mudez. Hallar una hendidura y hallar mis manos, hallar un sonido o un veneno, hallar una posibilidad y traspasar la pureza, traspasar la pureza y el asombro, no limitarse a la pureza ni al asombro, hundir la mano en la hendidura, sacar la materia de la hendidura, comer materia, materia hallada y frágil, materia y posesión. Traspasar la pureza y hundir la mano en la hendidura hallada, traspasar el asombro y sacar materia, desposeer la hendidura, multiplicar la fragilidad de la hendidura, multiplicar la mano y el peso, seguir sacando materia. No parar de sacar materia, agotar el sonido, agotar el veneno y los ojos, las provisiones y el centro, la desconfianza y el amor, comer materia, la mano y la materia, la hendidura y la materia, la posesión y la desposesión, lo hallado. Agotar la hendidura hallada, poseer la materia de la hendidura hallada, poseerla hasta que se gaste, hasta que las manos sean impuras, hasta que la mano que hundí en la hendidura sea impura, hasta que la mano sea tejido y fragmento, todos los venenos, la materia, la resina, la fragilidad. Poseer la materia hasta que ya no quede materia, hundir la mano en la hendidura y que ya no quede nada que extraer, sólo lo irrecuperable, sólo el aliento y la maternidad, la finitud de la materia, la finitud de la hendidura. Gastar la hendidura que hallé, gastarme, agotar la mano que hundí en la hendidura, agotar la fragilidad, agotar la materia, llegar al límite de la posesión y de la impureza, mirar como si quemaran los ojos porque te estoy mirando y los ojos queman, porque me ofrezco y oigo, porque los ojos queman, porque agoté la hendidura, agoté la mano que hundí en la hendidura. Hallar la hendidura agotada, la mano agotada, la materia agotada, y en el gasto, en el desgaste, dar comienzo a la definición, en la no materia, en la no mano, en la no hendidura, dar comienzo a la definición.

sábado 4 de julio de 2009

El dolor a través de Lucio Fontana


Supe que podía existir el dolor y construí mi contorno. He trabajado para crear testimonio, para separar las generaciones, para la mentira. Supe que podía existir el dolor y construí mi contorno, supe que podías existir y que mi unidad sería necesaria para ello, sería necesaria para tu existencia, todos los nombres de los enemigos serían necesarios, la tasación del deseo, la cifra en las manos. Durante años he trabajado para la suficiencia de mi visión, para la invocación de todo lo que pudiera delatarme, el recorrido mínimo, la mentira. Supe que podías existir y si existías podía existir el dolor, podía existir la herida, el extrañamiento. Mi contorno era necesario, los nombres de los enemigos eran necesarios, era necesario para que tú pudieras existir, para que tú pudieras tocarme y herirme, y yo supe que tú podías existir, supe que podía existir el dolor y construí mi contorno, me construí. En la disolución, en el acto reflejo, tú no podías existir, y yo quería tu existencia, quería tu contacto, el dolor, el extrañamiento. Separé las generaciones y fui la mentira para que tú pudieras tocarme, para sentirte. He trabajado en el testimonio de la visión, el testimonio de la preferencia, para que tú lo desmoronaras, pronuncié los nombres de todos los enemigos para que tú me estremecieras. Supe que podía existir el dolor, supe que podías existir y propicié mi asombro, propicié el extrañamiento, el dolor y el desplazamiento del dolor, construí mi contorno.